[Primera Parte]
-Era un sitio alejado de todo, 600 años atrás, allí existían dos 4 poderosos guerreros de los 4 elementos sagrados de la tierra, ellos protegían sus respectivas aldeas que formaban un área espiritual, junto con sus respectivos guardianes.
-Las aldeas formaban el territorio de Shinzo, y ultimamente estaba reinando la paz, habían acabado con un enemigo poderoso, que casi les había costado la vida a los 4 guerreros, pero gracias al elemento desconocido, el quinto elemento de la vida,y así pudieron derrotarlo, o al menos eso creían ellos.
-Había pasado más o menos 1 año. Cuando una extraña niebla apareció muy temprano sobre esas tierras, nadie la vió, nadie sintió nada. Ukyo dormitaba bajo un árbol, recién comenzaba a salir el sol, y por ser mitad gato, acostumbraba a tener ábitos nocturnos, ella era una chica algo fría, su especialidad era el fugo negro, y era una gran hechizera, no sólo en ese ámbito, algunos aldeanos la respetaban, pero más que respeto era temor. Ella nos les haría daño, pero le gustaba que los demás la miren con respeto, no le agradaba en lo absoluto que los humanos le tomaran el pelo o se burlaran de ella por ser híbrida.
-Ukyo despertó de golpe y sintió un gran poder espiritual maligno desatarse cerca de la montaña Hunai, por sus agudos sentidos se dió cuenta enseguida que se trataba de Oniguma, el demonio que habían derrotado un año atrás. Con sus ojos abiertos de par en par vió un rayo de luz caer sobre el lago de Shinzo, convirtiéndolo en cristal sólido como diamante. Inmediatamente corrió hacia el lugar para su sorpresa Aoshi estaba ahí, Aoshi Uchima ese y sólo ese que alteraba a Ukyo de una manera descomunal cuando se le acercaba, pero... <<¿Por qué?>> -Se preguntaba una y otra vez la joven de 18 años- <<¿Qué tiene de especial?>> El orgullo de Ukyo era por los maltratos que había sufrido por parte de los humanos. "Los malditos humanos no tienen corazón, son unos egoísta sólo piensan en ellos y no les importa cuanto sufran los demás" - Se la oyó decir una vez - Creo que fué la única vez que Aoshi la vió triste casi llorando, siempre mostraba esa expreción vacía y fría y muy pocas veces la había visto reir. Él sentía algo muy grande por ella, y en más de una ocación se lo había dicho, pero ella se quedaba callada y se marchaba, por eso no había querido indagar más en el corazón de la muchacha, pensaba que correría peligro conociendo las garras de Ukyo y su caracter.
-Ambos se miraron, y la mirada de ella bajó bruscamente al encontrarse con las de él y se ruborizó sólo un poco, tan poco que nisiquiera se notó, por su cabeza se cruzó la imagen de esa noche de luna llena donde él la citó frente al lago (Justo donde estaban ahora), la tomó de la mano y le dijo que ella era muy importante para él y no quería que muriera nunca.. <<¿Qué se piensa? ¿Que me vá a engañar? No soy tan boba como él cree>> -Se dijo a sí misma- Y justo cuando él estaba a punto de besarla ella lo alejó...
- Estás pensativa. - Dijo Aoshi con una sonrisa pícara en su boca-
- Estaba pensando quién hizo ésto, ¿Sentiste lo mismo que yo?
- ¿Esa noche? No sé que sentiste tu, pero yo me sentí muy bien.. - La sonrisa se hizo más amplia sobre la comisura de sus labios, e hizo un gesto como de alegría -
- ¡No hablo de eso tonto!, ¿No ves cómo está el lago? ¿No sentiste el poder espiritual hace rato? Fué justo después de que apareciera esa niebla, ya me parecía raro que tuvieramos tantos días de paz.
- Sentí el poder, pero levemente, yo no tengo los poderes que tu, sólo soy un humano.. -Calló de golpe- Será por eso que me detestas tanto?
- ¿¡Qué!? Escucha, déjate de estupideses, ¿Si? Llama a Kaha y a Musho y cuéntales lo que pasó, yo iré a la montaña Hunai y averiguaré de dónde proviene ese poder.
- No irás sola.
- No, Lexus vendrá conmigo. -Ukyo le dió a Aoshi una sonrisa amarga y seca, llena de indiferencia como era común en ella-
- Y si no basta? Espera un poco más e iremos todos! -La mira con ternura-
- Déjame sola.
-Despliega su conjuro de "Alas De Sombras" y se fué a la montaña Hunai, Aoshi la quedó mirando con una expreción de lástima en su cara, como si quisiera abrazarla y calmar ese dolor que sentia, ese desprecio por los humanos. Pero ahora había algo más urgente en puerta.
- Algún día las cosas van a cambiar... - Cierra los ojos como rendido y se vá -
-Ukyo llega a la montaña, y vé que todas las plantas y árboles de la zona donde salió ese resplandor están quemados, secos como si un veneno muy podero las hubiera matado, <<¿Quién haría ésto? Para hacerlo se necesita mucho poder espiritual, ningún humano podría hacero, y tiene que ser un monstruo por demás de fuerte>> -Le dijo su vocesita interior-.
-En la base de la montaña había una cueva no muy grande, de ahí habría de salir ese veneno, o lo que fuese, ¿Por qué no había matado a nadie en la aldea? ¿Los poderes espirituales de Shinzo habían repelido el veneno? No se sabía, Ukyo debía averiguarlo urgente.
-Entró en la cueva y una vez más la niebla comenzó a salir, justo antes de que Aoshi, Kaha y Musho llegaran, y una ráfaja de ese veneno rodeó el cuerpo de Ukyo, y antes de que pudiera hacer lago, ya estaba inconsiente tendida en el suelo.
-La imagen de una mujer apareció de la oscuridad de la cueva y recogió entre sus brazos el cuerpo de Ukyo, y en ese instante Aoshi llega con los demás..
- ¿Qué estás haciendo? ¡Suéltala! -Gritó el espadachín mientras desenfundaba su estada de diamante-.
- Lamento no poder cumplir con esa orden - Dijo la mujer con una sonrisa malévola en su rostro pálido-
- Déjala he dicho, si no quieres morir aquí mism...
-En ese momento la mujer sostenía a Ukyo en el aire en forma vertical, como si su cuerpo inerte estuviera lleno de aire y flotara frente a ella, y unos ojos aún más fríos y más muertos que los que traía siempre, se abrieron en el rostro blanco de la Hechizera mitad gato, paralizando a los 3 guardianes, en especial a Aoshi. Ukyo bajó lentamente con esa mirada muerta, y realizó el conjuro de La Espada De Luz, una técnica simple pero que era muy efectiva para cortar a los monstruos o lo que fuese. ¿Se disponía a matar a sus amigos? No... No lo creo, ¡Es imposible!.
Atónitos miraban miraban la escena sin poder siquiera decir o hacer nada... Pero ¿Qué se podría hacer?.
-Ukyo a toda velocidad y con la espada en la mano atacó a Aoshi, al cual no alcanzó a herir, subestimó la agilidad de los humanos..
- ¿Q... qué hacer Ukyo? Te volviste loca! -Decía agitado mientras esquivaba los ataques de su compañera-
- ¡Aoshi! ¡ La mujer desapareció ! -Gritó Kaha, la cual era considerada la más inteligente del grupo, una danzarina de los vientos, y muy fuerte además- ¡Debió hacerle algún conjuro a Ukyo, por eso te ataca, te puesdes dar cuenta por sus ojos y su despliegue de poder, ella si hubiera querido matarte lo habría hecho con un solo movimiento considerando el gran poder que tiene!
- ¿Qué hago? -Ya empezaba a impasientarse-
- No la lastimes, porfavor... ¡intenta calmarte!
-Ukyo no cesaba de atacar a esa persona que la ponía nerviosa, un ataque tras otro, y tras varios intentos, logró lastimarlo en el brazo...
- ¡Ash! Mejoraron muchas tus habilidades con las espadas ¿he? Te felicito, pero no lograrás ganarme.
-La mirada de ella no mostraba cambio alguno, y de pronto, del interior de la cueva se escuchó el grito de Kaha, Musho salió corriendo al interior, no se sabía si el cuarto guardián, el guerrero de la tierra, con su apariencia de un joven simple y tranquilo, algo callado, sentía algo por la joven Kaha, la menor de los 4... Sólo se sabía que corría hacia allá para protegerla. En ese momento se desplegó el poder del guardián del viento Brizoh del interior de la cueva, y seguido de él Báyuma, el de la tierra, sólo sucedía ésto en caso de emergencia, ¿Qué pasaba?.
-Kaha y Musho comenzaron a pelear como Ukyo, la misma mirada, los mismos gestos, pero no estaban los guardianes, que por su enorme tamaño habrían destruido esa pequeña cueva. Ukyo no paraba de atacar a Aoshi que la miraba sorprendido, tratando de que no lo hiriera, no podía descuidarse ni un minuto porque la jovencida le razgaría el pecho rápidamente, no sé si con sus garras o con la espada.
- ¿Qué está pasando? ¿Qué ocurre aquí? ¿Uky? ¿Musho? ¿Kaha? ¿¡¡¡Qué les pasaaaaaa!!!?
-La mujer reapareció entre las sombras, tomando a Aoshi del cuello y mordíendolo en su hombro, él lanzó un gran grito de desesperación por lo que esa mujer le estaba haciendo, y de pronto todo en su mente se nubló y ya no recordó nada.
- Mi trabajo aquí está culminado, sólo falta que se maten entre sí... ¡Ja Ja Ja! - La mujer desaparece dejando a los 4 guardianes a la deriva-.
-No hace falta explicar lo que ahí sucedió, Kaha mató a Musho, Musho mató a Kaha y lo mismo con Ukyo y Aoshi, pero cuando ella atravezó el pecho de Aoshi, recobró el conocimiento y sintió su espada, la espada que siempre portaba en su propio pecho, Aoshi abrió los ojos y vió lo mismo... Había herido gravemente a la persona que más amaba, y ella a él.
- Uk... ¡Ukyooo! ¡Nooo! ¿Qu...qué hicimos? -Sus ojos se llenaron de lágrimas al decir eso y soltó la espada-
- Nos matamos... Esa mujer... Esa mujer tuvo la culpa. Nos maldijo. -Sus ojos también se humedecen-
- Estás...
- ¡Basta! Y... perdóname. -Su cuerpo cáe frente a los ojos de Aoshi-
- ¡¡¡Ukyooooo!!! ¿Qué debo perdonarte? ¿Qué? Porfavor despierta... ¡Ukyo! -Sus ojos también se cierran y cáe al lado de Ukyo-
-Musho y Kaha también habían muerto, pero lo habían hecho inconciente... No habían sentido nada después de todo. Sólo ellos dos habían habierto los ojos antes de morir uno enfrente del otro. Y se preguntaron por qué tantas veces, ¿Qué pasaría después?, con el último sentimiento de fuerza abrazó el cuerpo de la niña en el suelo, deseando volver a encontrarla, no sé... En otra vida.
By: Lady Khalama.